
El camino de la vida
El hombre nace suave y débil,
al morir se pone duro y tieso.
Las plantas verdes son tiernas y llenas de savia,
a su muerte se marchitan y se secan.
Por lo tanto, lo tieso y lo que no se dobla,
es dicipulo de la muerte.
Lo suave y lo que cede es discípulo de la vida.
Así un ejercito sin movilidad nunca vence en una batalla.
Un árbol que no se dobla se quiebra fácilmente.
Lo duro y lo fuerte caerán
lo suave y lo debíl perdurarán.

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